lunes, 4 de julio de 2011
LA VERDADERA VÍCTIMA EN CONTROVERSIA POR "PASO DEPRIMIDO"
domingo, 22 de mayo de 2011
LOS QUE SOSTIENEN EL PODER
A continuación presento lo que será la primera parte de un pequeño análisis personal de algunos de los políticos que actualmente gobiernan los países de América Latina. Trataré de ser breve y conciso en cuanto a mi visión sobre cada uno de ellos.
Argentina: Cristina Fernández
Activista de Derechos Humanos en su juventud, se casó con el abogado de izquierda Néstor Kirchner en 1975, con quien se mudó a Santa Cruz, provincia en la que iniciaría una ascendente carrera política. Fue ella y no Martha Sahagún, ni Hillary Clinton la que pudo darse el lujo de convertirse en 2007 en la sucesora presidencial de su propio esposo. Con un carácter fuerte y determinación – en algunos casos, incluso autoritarismo – debe reconocerse que ha sabido manejar el legado del fallecido Kirchner, quien logró rescatar en buena medida a Argentina de la gran crisis sin precedentes que azotó al país durante el gobierno de De la Rúa. Ahora, cuando resultan obvias – aunque no públicamente declaradas- sus intenciones de reelegirse a la presidencia, deberá manejar lo mejor posible distintos escándalos que giran en torno su persona, incluyendo su cada vez más discutida adicción a fármacos como el citalopram y etilefrina, anti-depresivos que podrían ser el motivo de distintas recaídas que ha sufrido desde 2010, las cuales le obligaron a suspender momentáneamente sus actividades. De cualquier forma, su afán por mantener el control de toda situación no le impedirá hacer lo imposible por ser reelegida.
Bolivia: Evo Morales
Hace una década, Evo Morales lideraba las principales protestas en su país desde el sindicado de cocaleros. Ahora es él quien, desde el Palacio Quemado, debe confrontarse al mayor número de protestas vividas en el país en los últimos 41 años. ¿Cómo puede explicarse este diametral cambio de posición? ¿Cuál fue el error que cometió para pasar de demandante social a autoridad demandada? A pesar del peso político y el valor espiritual y simbólico que representa la llegada al poder de un indígena aimara al poder, Morales ha demostrado su incapacidad en gestión gubernamental. El descontento social por el aumento salarial incumplido es prueba de ello. Sin detrimento de importantes cambios que ha significado su gobierno, no ha sabido concretar sus propios planes de gobierno. Que ciudades como Trinidad y Cochabamba, las cuales fueron determinantes en las elecciones para su llegada al poder, ahora sean focos céntricos de protesta no resulta cosa menor, teniendo en cuenta la ya difícil polarización del país desde su llegada al poder. Aún queda la deuda pendiente con la opositora Media Luna Occidental, liderada por Santa Cruz, la ciudad de mayor auge económico del país, donde no ha podido aún ganarse la confianza de los sectores más acaudalados del país, al mismo tiempo en que ahora pierde la de los sectores más populares. Pudo convertirse en un símbolo pero ¿podrá demostrar su capacidad de gobernabilidad?
Brasil: Dilma Vana Rousseff
Es todavía pronto para hacer un examen pertinente sobre su incipiente gobierno, pero no hay duda alguna en que su gestión se caracterizará por el enorme peso que queda sobre sus hombros. Dilma es la sucesora de quien fuera uno de los pocos presidentes latinoamericanos de los últimos años que se ha dado el lujo de retirarse con un alto nivel de popularidad. Si bien el auge económico de Brasil tiene realmente su origen en las políticas del ex presidente Cardoso, Lula se encargó de darles impulso y una firme continuidad, heredándolas a su sucesora en los puntos más altos de eficacia. Sin embargo, los retos no han tardado en llegar. Las relaciones con su homónima argentina no han empezado de la mejor manera, sobre todo después de que Marco Aurelio García, principal asesor de asuntos internacionales de Rousseff, confesara recientemente que sí hubo una “minirepresalia” contra Argentina en la restricción para el ingreso de automóviles argentinos. Aunque se trata de una “pequeña” crisis diplomática – la cual no es ni la primera ni la última entre ambas naciones – Dilma deberá evitar que sea el origen de un futuro deterioro en las relaciones del Mercosur. Asimismo, el conflicto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la OEA por el tema de la construcción de la presa en Belo Monte y las acusaciones de agiotismo en contra de su Jefe de Gabinete figuran como sus primeros grandes retos, los cuales ayudarán a un mejor pronóstico de lo que será su administración.
Chile: Sebastián Piñera
¿Cómo explicar la llegada de Sebastián Piñera al poder después de cuatro gobiernos consecutivos de la Concertación de Partidos por la Democracia? ¿Cómo logró convertirse en el primer candidato de la derecha en conseguir el poder desde la caída de la dictadura de Pinochet? Las interpretaciones de este fenómeno han sido muchas, pero es destacable el abandono por parte de la izquierda de diversos espacios que fueron ocupados por la derecha, así como las divisiones internas del partido. De cualquier forma, Concertación ha tenido que asumir nuevamente un papel de oposición, posición desde la cual se ha opuesto fervientemente a la aprobación del Proyecto HidroAysén, el cual contempla la creación de cinco centrales hidroeléctricas al sur de Chile. El tema fue el centro de constantes interrupciones a la rendición de cuentas del presidente, al mismo tiempo en que más de cien mil personas protestaron en distintas ciudades, siendo Valparaíso el principal foco de concentración, en contra del proyecto hidroeléctrico, las reformas en materia de educación que favorecen a una minoría y los incumplimientos en materia sindical. Por si fuera poco, el presidente también ha recibido duras críticas por parte de la población homosexual del país, a quién prometió apoyar y representar durante su campaña, promesa que no sólo ha incumplido, si no que omitió mencionar en su rendición de cuentas.
Colombia: Juan Manuel Santos
Probablemente ningún presidente ha sorprendido tanto a la opinión pública en la actualidad. Este retirado periodista y ex Ministro de Defensa pasó de ser el fiel sucesor de Álvaro Uribe a encabezar un gobierno antípoda al de éste. A pesar de su carente habilidad para hablar en público, Santos se ha manifestado con firmeza y ha tomado decisiones contundentes y que resultaban urgentes durante el gobierno de Uribe. Probablemente las más destacadas hayan sido, hasta el momento, reconocer el conflicto armado en Colombia (negado por la antigua administración) y restablecer las dolidas y tortuosas relaciones con Venezuela, paso necesario para reactivar la economía dependiente del intercambio comercial con el país vecino. Sin duda alguna, después de sus primeros cien días de mandato ha demostrado ser un presidente impredecible que se ha ganado las críticas de muchos de los que lo apoyaron en campaña y el apoyo de muchos que votaron por su contrincante Antanas Mockus. Personalmente, considero que ha sido más inteligente y realista que Uribe, pero sobre todo, ha demostrado ser más valiente en el sentido político. Dependerá de él mantener la cordura y la buena imagen que ha ido ganando al inicio de su administración.
Costa Rica: Laura Chinchilla
Laura Chinchilla es, sin duda alguna, todo lo que podría esperarse de la candidata oficialista de Oscar Arias. Su principal defecto ha sido, precisamente, ser todo lo que se espera de la sucesora de Oscar Arias. Para su desgracia, no ha sabido ir más allá del viejo discurso del oficialismo costarricense donde la estabilidad social y política, las políticas ecológicas reconocidas internacionalmente y el incremento de la confianza para la inversión extranjera son los fetiches con los que se intenta conquistar la opinión pública a pesar de los múltiples errores de la administración. Heredera de la aprobación de los polémicos Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y China, así como de una demoledora crisis en el Congreso que impidió rendir su informe de gobierno, ha ido perdiendo la confianza de gran parte de la población. Su conservadurismo en materia social resulta alarmante, no sólo por su abierta oposición a los matrimonios homosexuales – y las acusaciones de homofobia por distintas declaraciones y participaciones en marchas contra este tipo de uniones- si no por su abierta oposición al establecimiento de un estado laico en Costa Rica, donde la religión católica sigue siendo la religión oficial. Pero, al igual que Arias, las prioridades del gobierno Chinchilla se encuentran más en el exterior que a nivel nacional. Como su antecesor, la imagen internacional y consolidar la institucionalidad costarricense, envidiable para muchos países en la región, ha sido el parámetro para medir su éxito, insostenible política que podría costarle las próximas elecciones al Partido Liberacionista.
Ecuador: Rafael Correa
Demagogo, populista, megalómano y con lapsus de irracionalidad que lo ponen al mismo nivel del exiliado ex presidente Abdalá Bucaram, pero algo he de reconocer a su favor: logró formar uno de los constituyentes más ambiciosos de la era contemporánea en Latinoamérica. La Constitución de Ecuador de 2008 se aleja bastante – no del todo – del lenguaje bucólico y romántico que caracteriza a las de Venezuela y Bolivia, aportando una nueva visión garantista del derecho. Si bien puede parecer bastante pretenciosa en algunos puntos (como la inclusión del “Sumak Kawsay” y “Ama killa, ama llulla, ama shwa” como conceptos jurídicos posteriormente traducidos), me parece que su alcance es bastante envidiable. La constitución contempla secciones especiales relativas a pueblos indígenas, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, jóvenes y adolescentes, derechos de la naturaleza y adultos mayores, otorgando derechos que en muchos de nuestros países únicamente se han alcanzado por interpretación jurisprudencial. Es una lástima que las torpes decisiones y su mesiánica percepción de su propio gobierno haya opacado el logro constitucional alcanzado. Rafael Correa no se da cuenta, o no se ha querido dar cuenta, que ha estado perdiendo popularidad por no saber ser un gobierno incluyente desde el punto de vista económico. Todavía sigue viendo como enemigo a inversionistas extranjeros y nacionales, que si bien podrán estar diametralmente opuestos a su ideología, no dejan de ser un factor igual de esencial para la construcción de un Ecuador más sólido. Su megalomanía ha provocado, incluso, que la misma policía se haya revelado en su contra en 2009, lo cual él calificó como un “intento de golpe de estado”. Su principal objetivo ahora debe ser, sin duda, dejar de verse como mesías y comportarse como presidente, evitando declaraciones confrontativas relacionadas al “imperialismo” económico en Guayaquil por parte de empresarios.
Honduras: Porfirio Lobo
A pesar de que han pasado dos años desde el golpe de estado en Honduras, la opinión internacional en torno a la legitimidad del gobierno encabezado por Porfirio Lobo continúa dividida, tal como se encuentra la población de este país centroamericano. No podría esperarse menos, teniendo en cuenta las constantes violaciones a derechos humanos, la falta de libertad de expresión y la represión policiaca que aún constituyen un problema alarmante en el país. A pesar de los acuerdos firmados entre Lobo y Manuel Zelaya en Cartagena para asegurar el regreso de Honduras a la OEA y la repatriación del depuesto presidente, la paz y estabilidad en el país aún parecen lejanas. No existen condiciones para consolidar un estado de derecho en el país. La persecución de distintos comunicadores en los medios de oposición y la remoción de distintos jueces y magistrados que se opusieron al régimen golpista representa una clara continuidad de las políticas autoritarias del gobierno de facto. El acuerdo de Cartagena, para el cual Juan Manuel Santos fungió como mediador, podrá significar una victoria diplomática para Porfirio Lobo, pero aún queda una serie de asignaturas pendientes y urgentes en el orden interno. No será tan fácil convencer a la población hondureña de que el orden constitucional ha sido restablecido. Las prioridades de Porfirio Lobo deberán enfocarse, si en verdad quiere consolidarse como un régimen democrático, en recuperar la flagelada libertad de expresión y la independencia judicial, dos de los principios más afectados a partir del quiebre constitucional.
México: Felipe Claderón
Antes de hablar de mi presidente debo hacer una dolorosa confesión: yo voté por él. O mejor dicho, voté en contra de Andrés Manuel López Obrador. A pesar de que sostengo mi oposición a la llegada de éste personaje al poder, no dejo de sentir vergüenza por la administración de Felipe Calderón. Mi critica a su hemipléjica lucha contra el narcotráfico tiene su fundamento en ciertas consideraciones. Primero, que inició la lucha con un ejército que se encontraba en una profunda crisis interna, toda vez que carecía del apoyo político de muchos miembros del ejército. No es de extrañarse que la Marina ha sido un apoyo esencial, institución con la cual sí cuenta con un apoyo mayoritario. Segundo, inició la guerra con un ejército cuyo armamento se encontraba en pésimas condiciones: armamento y municiones caducadas, equipo logístico que necesitaba actualización, entre otros pormenores. Tercero, inició la guerra sin un estudio logístico y estratégico, sin conocer exactamente el número de carteles existentes y la forma en que opera cada uno. En pocas palabras, inició su empresa de forma apasionada, aprendiendo sobre la marcha contra quién se enfrentaba. Cuarto, inició el conflicto con la intención de convertirlo en una guerra express, que pudiese ser concluida antes del término de su sexenio. No creo que sea cuestión de debatir sobre si combatir o no el narcotráfico, sino la forma tan absurda con que lo ha hecho. Agregaré un quinto punto en contra: las constantes violaciones a derechos humanos por parte de militares, las cuales no son imputables per se a la presidencia, pero sí lo es la forma en que han sido minimizadas (incluso ocultadas) por el gobierno calderonista, describiéndolas como "daños colaterales" o "hechos aislados". Sí, voté por él, pero ahora apoyo su renuncia a pesar del poco tiempo que le queda en el cargo.
Nicaragua: Daniel Ortega
Me daré el lujo del radicalismo categórico: Daniel Ortega es uno de los tiranos más absurdos que ha conocido la región en las últimas décadas. Su megalomanía, el absurdo intento de disfrazar de legalidad un gobierno anti democrático es una verdadera vergüenza para un pueblo tan trabajador como el nicaragüense. No puedo otorgarle el adjetivo de político demagógico porque ni siquiera es capaz de manejar la voz pública para esos fines. Este ex guerrillero, resentido por la década que el Frente Sandinista de Liberación Nacional perdió por la Unión Nacional Opositora, no ha comprendido que el tiempo continuó corriendo después de la revolución en Nicaragua y lo que en un momento fue un movimiento justificado por su tiempo y su contexto, ahora resulta precario y obsoleto ante las nuevas realidades del país. Para describir su tiranía, bastará recordar que el sobrino de Muamar Gadafi es secretario y asesor personal de Daniel Ortega, quien originalmente habría ofrecido Nicaragua como refugio político para el dictador libio. Ante las próximas elecciones en el país centroamericano, es una tristeza su evidente permanencia en el poder por medios que, aunque aparentan ser legales, resultan evidentemente antidemocráticos. La independencia judicial es, sin duda, uno de los principios más vulnerados en su gobierno, el cual declaró anticonstitucional un artículo constitucional en virtud de una ridícula interpretación a un artículo transitorio, todo esto para interferir en la selección de miembros de la Corte Suprema. Pero la brutalidad de su gobierno terminará cayendo por su propio peso. Actualmente su hijastra ha iniciado un proceso contra el gobierno de Nicaragua por la violación que sufrió en manos del propio Daniel Ortega. Espero, como muchos, no tardemos en ver el fin de su gobierno.
Paraguay: Fernando Lugo
Humberto Vacaflor Ganam decía en un artículo que uno de los errores cometidos recientemente por Evo Morales había sido declarar públicamente que Fernando Lugo era “como un padre” para él, durante los festejos en Asunción por el Bicentenario de Independencia de Paraguay. Ciertamente el cómico análisis de Vacaflor era en torno a los escándalos que ha generado en el país sudamericano el reconocimiento de hijos que el ex obispo se ha visto obligado a hacer. Pero este presidente representa más que un claro ejemplo de la crisis que sufre la Iglesia Católica por los escándalos de desobediencia por parte de sus obispos. Siendo un político de izquierda y al mismo tiempo sacerdote, Fernando Lugo se convirtió en el primer representante de la Teología de la Liberación en ocupar un alto cargo de gobierno. Siendo de uno de los países más pobres de Latinoamérica, no es de extrañarse que haya llegado al poder ostentando la imagen de líder religioso y, al mismo tiempo, un líder popular. Sin embargo, emprender su agenda política ha sido más difícil que ganar las elecciones. Aún quedan pendientes asuntos de prioridad para el país, muchos de los cuales tienen su origen en sus relaciones exteriores. Fernando Lugo no ha conseguido aún un trato más igualitario como miembro del MERCOSUR, así como las condiciones en que se administra la energía producida por la hidroeléctrica del Itaipú, de copropiedad con Brasil, país al que le corresponde el 98% de la energía, dejando a Paraguay únicamente con el 2% restante, de acuerdo con los tratados firmados en el pasado por los dictadores Médicí y Stroessner. Queda claro que Lugo deberá retomar estos temas en su agenda más pronto que tarde, los cuales serán esenciales para justificar su deseada reelección en el poder.
jueves, 24 de marzo de 2011
EL MAYA A LA IBOM
El 2012 ha sido decretado por Ivonne Ortega como el “Año de la Cultura Maya”. Da igual, que llamándole cómo deseen llamarle, sabemos todos que nuevamente la gobernadora se ha aprovechado de la imagen de los mayas para satisfacer el contenido que requiere cualquier parque temático. ¿Cómo puede entenderse que hablen del año de la Cultura Maya cuando la propia estructura estatal los mantiene sistemáticamente segregados? Olvida nuestra gobernadora que actualmente en Yucatán la lengua maya está en peligro de extinción. No resulta menor que las madres dejen de enseñar a sus hijos a hablar en el idioma de Jacinto Canek porque son rechazados de las escuelas públicas si no hablan el español. Ignora que el INDEMAYA, dependiente del gobierno que dirige, se limita a acciones superficiales encaminadas a proteger la imagen turística que se vende como “lo maya”. Bastará decir que la página del mencionado instituto únicamente se encuentra en idioma español, sin importarles que poco más de cincuenta mil personas en Yucatán hablen únicamente maya. Ignora también, que encabeza un gobierno en el cual, si eres maya, la única forma de ser tomado en cuenta es estando muerto. En Yucatán se elogia al maya del pasado, al que ahora es pieza de museo o puede usarse como imagen en camisas y tazas, cuando al mismo tiempo se excluye a los mayas que aún viven, presionándolos a dejar de ser mayas para “salir adelante”. Así, el modelo del maya que Ivonne dice tanto amar es el del maya que pueda hacer las veces de Mickey Mouse en el parque de diversiones que planea dirigir desde el Palacio de Gobierno.
Bastará leer el Decreto publicado el 23 de marzo para darse cuenta que el Comité de Planeación, Desarrollo y Difusión del Año de la Cultura Maya tiene entre sus objetivos la realización de “festejos, actos y conmemoraciones” y procurar la participación de la sociedad yucateca en “la celebración”. Así que, en vista de que en Navidad llenamos la ciudad de Santaclauses, habrá que disfrazarnos con ese modelo mal logrado de “cultura maya” diseñado desde la perspectiva de funcionarios no-mayas de la ciudad de Mérida que, muy probablemente, ni siquiera saben qué significado tiene el 21 de diciembre de 2012. Por si fuera poco, entre los miembros de este Comité, no incluyen a ningún representante del Pueblo Maya. Es más, el Pueblo Maya ni siquiera es mencionado en el decreto, mucho menos se contempla su participación en el desarrollo de las actividades, mientras que sí se incluye explícitamente al sector privado, al sector turístico y, por supuesto, al Gobierno del Estado. Seguramente el proyecto ayudará tanto a salvaguardar la cultura maya como un festival mexicano hecho en Pakistán por funcionarios que de México sólo conocen el sombrero charro y el tequila. Total, que para hacer celebraciones y eventos, decoraciones y excusas siempre sobran. Me gustaría saber cuánto podría invertirse en la verdadera recuperación socioeconómica del Pueblo Maya con lo que nos costará este capricho del “Año de la Cultura Maya”, promovido desde la incultura.
martes, 15 de marzo de 2011
UNA LECCIÓN NO APRENDIDA
La guerra arabo-israelí de 1973 fue el detonante de un formidable aumento de los precios del petróleo a nivel mundial, lo cual incentivó de forma drástica la construcción de plantas generadoras de energía nuclear. Esta medida parecía, en un principio, el inicio de la independencia de los países importadores, incluidas las potencias occidentales, frente a los exportadores del crudo en Medio Oriente. Sin embargo, la devastadora experiencia que dejaron los accidentes en las plantas de Three Mile Island (1975) y Chernobyl (1986) pusieron en duda la capacidad real con la que podía ser controlada esta fuente de energía. A partir de estos incidentes, países como Alemania, Suecia, Bélgica, Italia y Austria decidieron renunciar a la construcción de nuevas centrales. No obstante, en el mundo existen actualmente más de 435 reactores distribuidos en 31 países entre los que Francia lidera la producción nuclear, la cual representa el 80% de la energía que genera ese país.
Vale la pena recordar en estas fechas, un incidente ocurrido en Japón el 16 de julio de 2007, cuando un sismo grado 6,8 en escala Richter provocó que la planta de Kashiwazaki, la más grande el mundo, vertiera 1,200 litros de material radioactivo en el Mar de Japón. El presidente de Tokyo Electric Power Company, operadora de Kashiwazaki, declaró que la magnitud del temblor había superado sus expectativas, a pesar que de las centrales de ese tipo deben estar condicionadas para soportar movimientos telúricos de hasta 8,5 grados. Por si fuera poco, también fueron liberadas emanaciones de gas que contenían cobalto-60 radioactivo, sin mencionar que varias cañerías de evacuación quedaron dislocadas y dejaron escapar elementos tóxicos.
Sería miope calificar la tragedia vivida actualmente en Japón como una catástrofe méramente natural. No bastando con las incontables pérdidas humanas que ha dejado el tsunami, las explosiones e incendios en la planta nuclear de Fukushima es tan sólo el déjà vu de una lección no aprendida. Paralelamente y sin vergüenza alguna, Vladimir Putín anunció que el gobierno ruso mantiene firmes sus proyectos de edificar veintiséis nuevas plantas de energía nuclear antes del 2030. Ahora que el peligro no ha terminado con el sismo y que los niveles de radiación amenazan a todas las personas que viven en un perímetro de 30 kilómetros alrededor de Fukushima, resulta urgente replantearse si vale la pena arriesgar las vidas humanas con los indomables recursos nucleares que, paradójicamente, pretenden mejorar nuestro estilo de vida.
lunes, 28 de febrero de 2011
E.U.A. y Gadafi: un amor para recordar
Muammar Gadafi es, en realidad, una noticia vieja que ha sido subrayada en el presente, a raíz de lo que parece ser el inicio de su inminente deceso en el poder. Personalmente espero que así sea. Todos lo deseamos, menos él. Sería un absurdo, penado política y moralmente, que alguien se atreviese a justificar la permanencia de un régimen tan manchado de sangre y corrupción. Hoy es natural apoyar a los rebeldes libios y criticar a Gadafi. ¿Pero quién no lo haría? Resulta una noticia vendible en los medios porque estos no tienen que armar un extenso debate sobre qué posición tomar o las consecuencias políticas que podría traerles declararse a favor de la caída de este autócrata. Es una noticia fácil. Pero si hay alguien a quien le favorece más que a los medios este clima de automática adherencia al repudio contra Gadafi es, para variar, a los Estados Unidos de América.
La historia del dictador libio y el gobierno en Washington se remonta al óbito de la década de los sesentas, cuando este personaje asumía el poder. Inspirado por el movimiento socialista dirigido en su momento por el Gamal Abdel Nasser en Egipto, Gadafi pasó a encabezar uno de los gobiernos que más amenazaba los intereses estadounidenses en el Magreb y Medio Oriente. Declarándose desde un principio como partidario del reconocimiento de Palestina como Estado y ferviente enemigo de Israel y Occidente, este megalómano tuvo que lidiar con múltiples intentos de la Casa Blanca por derrocarlo. Como es natural en la política estadounidense, la base del éxito de sus pretensiones radica en otorgarle una aparente legitimidad a sus acciones, en especial las militares. De ahí que el bombardero perpetuado en Trípoli durante la administración Reagan fuese condenado a nivel internacional. El entonces presidente trató infructíferamente de justificar el ataque en base al principio de autodefensa “de manera anticipada”, por medio de la cual pretendían contestar una agresión que, aunque aún no se había producido, argumentaban tener pruebas de que estaba en proceso de gestación. Este absurdo uso del Derecho Internacional le valió a Reagan un gran rechazo entre la sociedad estadounidense y la comunidad internacional, por lo que tuvo que suspender momentáneamente el proyecto de bajar a Gadafi del gobierno.
Obama vive actualmente el sueño dorado de Reagan: todos concordamos en que Gadafi es una bestia que hay que despojar del poder. El ahora Premio Nobel de la Paz, mérito que no le desobliga a seguir con una tradición expansionista, está hablando de intervenir militarmente en Libia para ayudar a la sociedad que, en su monumental mayoría, se ha opuesto a aceptar dicho apoyo. ¿Realmente están Obama y Hillary Clinton velando por la democracia de este país cuyas exportaciones son petróleo en un 95%? ¿Por qué no fueron tan determinantes y expresos en apoyar la caída de su parcial aliado Mubarak? Ojalá me confiese equivocado en el futuro, pero la administración Obama podría convertirse en un inevitable atavismo de su predecesor.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
PONGAMOS QUE HABLO DE MÉRIDA
Desde hace tiempo me he interesado bastante por la misteriosa y exótica creatura que es el meridano. Siendo uno de ellos, las particularidades socioculturales de Mérida han hecho que experimente de forma paralela un sentimiento de cariño y crítica ácida en su contra. Este domingo, después de una larga y amena plática en la que con otras personas hablábamos de cómo se es y cómo se vive y se sobrevive en la Ciudad de las Buenas Costumbres, decidí darme a la tarea de resumir un poco las inconclusas conclusiones a las que llegamos. Para ello, sería bueno darle rostro a esta ciudad. Si, como decía Angela Carter, las ciudades tienen sexo, la mejor forma de entender Mérida es sexualizándola e imaginándola: ponerle cuerpo, labios, caderas y vientre. Digamos, entonces, que Mérida fuese una mujer.
Si Mérida fuese una mujer, seguramente se acostaría con todos y no lo contaría a nadie. Compartiría cada noche una habitación distinta, pero rezaría cada domingo porque la Virgen bendiga su cama matrimonial. Probablemente estaría bastante arreglada todo el tiempo, se haría a la difícil para demostrar que está siempre dispuesta. Portaría un nombre catalán, un primer apellido libanés y otro de origen maya, aunque, para evitar vergüenzas, lo hubiese traducido al español desde hace tiempo. Lloraría por las noches y sonreiría para las fotos de revistas, nos convencería de lo grandioso que debe ser vivir con ella o como ella, aunque en el fondo quisiera salirse de sí misma. Si Mérida fuese una mujer, seguramente me guiñaría el ojo como a cualquiera y yo me sentiría alagado, como si no existieran otros que hubiesen transitado por sus calles.
Pero Mérida no es una mujer, mucho menos un hombre. Es una ciudad asexual que se niega a definirse a sí misma. No busca porque tiene miedo de algún día encontrarse. Es la ciudad-dogma o ciudad-tabú: lo que uno debe y no ser, aunque vaya en contradicción con lo que se es realmente. Por eso el meridano lucha por aparentar que es quien nunca ha sido y ejercita la vieja dinámica de observar lo que hace el otro, de subrayar detalles y murmurarlos públicamente, dando la espalda. El meridano siempre da la espalda. Esto es porque Mérida es un pueblo que, a pesar de haber crecido y haberse vuelto una ciudad, no ha superado aún los vicios de cualquier pueblo.
Y sin embargo me sigue guiñando el ojo. Aunque sé lo que esconde y lo que no dice – lo niega, porque esa es la “buena costumbre” – le hago creer que le creo. Convivo con ella a pesar de ella y la descubro nuevamente cada vez que oculta algo. Resulta que Mérida es eso: la más hermosa y descarada de todas las contradicciones. Asexuada, de closet, insegura, acomplejada y beata. Me resulta imposible no odiar quererla como quererla odiar sin éxito alguno.
martes, 30 de noviembre de 2010
ENTRE LA DIPLOMACIA Y WIKILEAKS
Is there a time to run for cover,
a time for kiss and tell
- U2
Este domingo las filtraciones de comunicados entre el Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas en todo el mundo dieron origen al mayor escándalo diplomático del recién nacido siglo veintiuno. Los cerca de dos mil seiscientos cables oficiales han provocado reacciones múltiples entre los distintos gobiernos, obligando incluso a Barak Obama y Hillary Clinton a tener que dar personalmente declaraciones sobre el contenido de esta fuga de documentos. A pesar de ello, me llama mucho la atención que la cobertura de los medios respecto a este tema se ha centrado en los datos ventilados más superfluos y absolutamente irrelevantes. Entre lo que más se ha mencionado en periódicos, televisión y radio, figuran el interés de Hillary Clinton por investigar la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner, reportes de que el presidente libio Muammar Gadafi utiliza botox, las fiestas dionisiacas de Silvio Berlusconi (que de por sí eran todo menos información secreta) o la comparación que la diplomacia estadounidense hace del primer ministro ruso (Vladimir Putín) y el presidente ruso (Dmitir Medvedev) con Batman y Robin, respectivamente. Si bien este tipo de declaraciones no dejan de ser vergonzosas para la política exterior de Washington y llamativas para el público en general, tienen como única utilidad alimentar un morbo superficial y mundano, digno de cualquier número de Vanidades o TVyNovelas. Me preocupa que, en cambio, prácticamente no haya figurado en estos reportes la información que sí es alarmante y que sí tiene repercusiones serias para la estabilidad diplomática, no sólo de Estados Unidos, sino del mundo.
La información de Wikileaks puede resultar inoportuna para la política global de nuestros tiempos. No es cosa menor que entre esos documentos se diga que el rey de Arabia Saudita haya externado, de manera clandestina, su preocupación por el poder nuclear de Irán, manifestando apoyo a los Estados Unidos para intervenir futuramente en este país persa. Resulta delicado, también, que se publiquen supuestas declaraciones del gobierno de Brasil reconociendo que desde años conoce la presencia de elementos de las FARC en Venezuela o que, a pesar de lo que se ve externamente, China haya dejado de ser aliado de Corea del Norte y haya aceptado apoyar, con ciertas reservas, a Estados Unidos para la unificación de las dos coreas bajo el mando del gobierno de Seúl. Información de este tipo puede marcar el inicio de nuevos conflictos políticos y militares o incrementar la tensión en los preexistentes.
En el caso de nuestro país, trescientos treinta y nueve de estos comunicados contienen información de México (tres de ellos provienen de la embajada estadounidense en Mérida). Hasta el día de hoy, sólo se han publicado unos cuantos, los cuales contienen información de escasa o nula trascendencia, como declaraciones del presidente de Siria sobre el problema en nuestra frontera y el gusto bueno de Washington para que Norberto Rivera hubiese sido electo Papa en 2005. Sin embargo, se ha informado que saldrán a la luz algunos de suma trascendencia sobre la guerra contra el narcotráfico, supuestos diálogos para una posible participación del ejército estadounidense en suelo mexicano e incluso asuntos relacionados con Pemex. Mientras no se tengan los cables disponibles en línea, habrá que esperar para conocer la veracidad de lo anterior. Después de todo, recordemos que junto con todo escándalo viene, como efecto secundario, una paranoia colectiva inevitable.
Alrededor de este contexto, se ha generado un debate muy sustanciosa sobre el alcance del derecho a la transparencia e información pública de los gobiernos. ¿Es Wikileaks un modelo de la lucha por estos derechos? Aún me cuesta postularme en alguna posición. Reconozco el valor y el beneficio que ha causado este portal al desenmascarar públicamente al gobierno de Estados Unidos en el pasado, como lo hizo con la publicación de informes confidenciales donde se demuestra la aquiescencia del Pentágono en el uso sistematizado de tortura en Irak y Afganistán, así como el video en el que se puede ver como un helicóptero apache manejado por soldados estadounidenses asesinan a reporteros de Reuters. Cuando se trata de desenmascarar o desmentir las políticas y acciones gubernamentales que, por su naturaleza, resulta de trascendental importancia que sean expuestas al conocimiento público, me parece que es justificable optar por la transparencia de información, aunque esto resulte un tanto radical. Pero en algunas situaciones resulta un poco más delicado. Ciertas acciones gubernamentales en planificación pueden llegar a tener, si son previamente reveladas, consecuencias casi o igual de peligrosas que al concretarse (dígase la situación de Arabia Saudita, Venezuela, Corea del Norte y México, descrita anteriormente). Aunque, en el presente caso, me cuestiono qué tan segura es la seguridad nacional propuesta por Estados Unidos o qué tan estables resultan los medios con los que dicen mantener la estabilidad social y política del mundo.
Personalmente, no dejo de oscilar entre la aprobación y la crítica a los creadores de Wikileaks. De cualquier forma, resulta un debate verdaderamente interesante. Se trata del derecho a la libre circulación de información y a la transparencia política en conflicto con valores considerados de excepción a estos derechos, como la seguridad nacional o la estabilidad social y política. ¿Qué debe preexistir: el derecho y obligación de los gobiernos a mantener información secreta o el derecho y obligación de los civiles de difundir y tener acceso a la información de sus gobiernos?
Epílogo: Decimosexta Conferencia de Cambio Climático en Cancún. No hay excusas: a cumplir lo que quedó pendiente en Copenhague.